martes, 17 de enero de 2012

LA ORACION

LA ORACION
Lucas 11:1

Jesús igualmente que sus discípulos sabían orar. Habían sido instruidos desde pequeños según la costumbre de los judíos, sin embargo, sus discípulos le piden que les enseñe a orar. La forma como Jesús oraba era diferente a la manera de los religiosos. Cuando oraba los cielos se abrían, los espíritus se resistían, milagros sucedían, etc. Era esta la manera como ellos deseaban que fuera su oración. Cuantas veces hemos intentado orar pero nos cansamos, se vuelve una rutina o solo lo hacemos cuando estamos en algún apuro. Necesitamos que la oración se convierta en parte de nuestra vida. Anhelemos que la oración sea un deleite, que nos mantengamos en comunión con el Padre por medio de ella constantemente.

I.LA IMPORTANCIA DE LA ORACION:

El Señor enseñó con su ejemplo a sus discípulos la importancia que tenía la oración. Después de haber sanado a muchos y a pesar de encontrarse agotado físicamente, solía apartarse y dedicarse a hablar con su Padre (Mt. 14:22,23; Lc. 6:12). Para Jesús era vital mantenerse en comunión con su Padre. En una ocasión les refirió a sus discípulos el ejemplo de una mujer que persistentemente buscaba a un juez para que le hiciera justicia. Este se negó a atenderla pero al ver la insistencia, finalmente, aquel juez le hizo justicia (Lc. 18:1-8). La lección que podemos aprender respecto de nuestra oración es que traigamos delante del Señor nuestras peticiones y El que no es como el hombre, responderá con justicia (Fil. 4:6). Jesús conocía los beneficios de la oración, desde el momento que fue bautizado en agua el cielo mismo se abrió cuando oró (Lc. 3:21). Antes que fuera  arrestado por los religiosos, había pasado un tiempo pidiendo misericordia, intercedió para no entrar en tentación (Mt. 26:36-46). El libro de Hebreos narra que en los días de su carne, ofreció ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte y fue oído a causa de su temor reverente (He. 5:10).La comunión y respuesta a la oración de Jesús era diferente al tipo de oración que los discípulos estaban acostumbrados. Ellos oraban de una manera rutinaria, tenían su horario establecido, posición corporal, vanas repeticiones, etc.  Es por ello que al comparar la oración que ellos realizaban con la oración que disfrutaba el Señor, le pidieron que les enseñara a orar como él oraba.

II.LOS INGREDIENTES DE LA ORACION:

El Señor estaba en contra de quienes oraban para ser vistos (Mt. 6:5) y  de quienes oraban con una actitud prepotente (Lc. 18:9-14). El Señor les enseñó a sus discípulos y a nosotros, que la oración debe hacerse porque es un deleite  y no por imposición.  A continuación los principales elementos que el Señor resaltó al declarar el modelo de oración.

a). Padre Nuestro:

Cuando oramos debemos saber con quien estamos hablando. El Señor dijo que oráramos al Padre (Mt. 6:6; 1 P. 1:17). Esto nos habla de una relación familiar. El como Padre y nosotros como sus hijos. La Palabra nos habla de que quienes creen en el nombre de Jesús, tienen la potestad de ser hechos hijos (Jn. 1:12). Pablo dice que hemos recibido el espíritu de adopción por el cual clamamos Abba Padre -papito- (Ro. 8:15) Como hijos debemos tener confianza de que Él nos esta escuchando. El Padre es misericordioso y todo poderoso. Si venimos como el hijo pródigo, arrepentidos y humildes El está con sus brazos abiertos dispuestos para perdonar y recibirnos (Lc. 15:20-23). El Señor dió el ejemplo de la relación de un hijo y su padre, cuando su hijo le pide  pan no le dará una piedra. Si los humanos siendo malos damos  buenas dádivas a nuestro hijos, cuánto más nuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan (Mt. 7:7-12).

b) Santificado sea tu nombre:

Este término se utiliza para resaltar la santidad del Padre. Lo que debemos incluir en nuestra oración es un reconocimiento de lo que es Dios. Ninguno que no haya experimentado el perdón de sus pecados podrá expresar su gratitud  (Lc. 7:44-47). Ojalá y nosotros reconozcamos a Dios en todo lo que acontece a nuestra vida. Cuantas veces le alabamos por que hemos recibido un favor o beneficio de parte suya. La esposa de Job le incita para que maldiga a Dios por todo lo malo que le había ocurrido. La respuesta de Job fue: ¿Aceptaremos el bien de Dios y no aceptaremos el mal?. Cuando entendemos que Dios es perfecto, no se equivoca sino que, tiene un propósito para nuestra vida, a pesar de lo difícil del momento podemos exaltar la grandeza de nuestro buen Dios. Job dijo: Jehová dio y Jehová quitó, sea el nombre de Jehová bendito (Job. 1:21).  Cuando hablemos con el Señor por medio de la oración, reconozcamos lo que El es y demos gracias por lo que ha hecho (Fil. 4:6; Col. 4:2; 1 Ts. 5:18).

c) Hágase tu voluntad:

Generalmente oramos pidiendo al Señor conceda un favor, pero ¿será esa su voluntad?. Más bien, debemos pedir para que hagamos su voluntad aún cuando no concuerde con nuestros propios planes. El mejor ejemplo es nuestro Señor Jesucristo, estando en el huerto del Getzemaní pide al padre si no hay otra copa para beber. Jesús entendió que debía hacer la voluntad de su Padre y se encamino a cumplirla (Mt.26:42). Oremos para comprender la voluntad de Dios y anhelemos la vida del Espíritu para entender lo que Él está haciendo o quiere de nosotros (Ef. 5:17). Cuantas veces venimos delante del Señor para que él apruebe algo que ya hemos decidido. Debemos venir con nuestra petición y esperar que él la avale o no, entendiendo que si niega algo es porque según su presciencia sabe lo que nos conviene.

d) El pan nuestro dánoslo hoy:

Al orar podemos elevar hasta el trono de gracia nuestras peticiones. Jesús dijo que pidiéramos creyendo y lo recibiríamos (Mt. 21:22); que pidiéramos en nombre suyo (Jn. 14:13) y de acuerdo a su voluntad (1 Jn. 5:14). La Palabra dice que el Padre sabe antes que le pidamos, cuál es nuestra necesidad (Mt. 6:8). Sin embargo, que acercarnos al trono de gracia no sea únicamente para pedir por cosas materiales. Pidamos por que el Señor forme el carácter de su Hijo en nosotros. Ponga hambre y sed por las cosas del Espíritu, abra la Palabra y mente para que la entendamos, etc. (Jer. 33:3). El Señor es el mismo de ayer, hoy y siempre y su brazo no se ha acortado. Es poderoso para  obrar (Ef. 3:20,21). Cuando oremos creamos que El está escuchando nuestra petición y que responderá de acuerdo a sus riquezas en gloria.

e) Perdona nuestros pecados:

Este ingrediente se refiere al reconocimiento de que pecamos, desobedecemos o desagradamos a nuestros semejantes y a Dios (He. 12:1). La Palabra dice que el nacido de nuevo ya no anhela practicar el pecado, no puede permanecer en ese estado pues tiene una nueva naturaleza (1 Jn. 3:8). Sin embargo, podemos ser alcanzados por el pecado, es en este caso en donde el Señor nos ofrece abogar en favor nuestro y así alcanzar el perdón (1 Jn. 2:1). Como humanos no podemos decir que no tenemos pecado, nos engañaríamos a nosotros mismos. El Señor ha dejado al Espíritu Santo para que nos redarguya (Jn. 16:8). Cuando hacemos algo indebido el Espíritu se contrista (Ef. 4:30). Lo que debemos hacer es acudir a la puerta del arrepentimiento y entonces seremos perdonados. El hijo pródigo volvió en si, vio su condición y pidió perdón a Dios, posteriormente se levantó y fue a la casa del padre a pedirle perdón. Este hijo fue perdonado y la muestra fue el haber sido recibido en la casa, vestido de nuevo y participar de la fiesta. De igual manera que el padre está dispuesto a perdonarnos cuando confesamos nuestros pecados y nos apartamos, debemos tener la misma actitud para aquellos que nos ofenden. Debemos estar dispuestos para perdonar. No seamos como aquel hombre que le perdonaron una gran suma pero éste no perdono a un su deudor una cantidad inferior. Al enterarse quien le había perdonado aquella gran cantidad se enfureció y envió a encarcelarle (Mt. 18:23-35). Si nos han perdonado tanto, ¿por qué no perdonar a aquellos que nos ofenden?

f) Líbranos del mal:

A través de la oración podemos pedir el auxilio al Padre para que nos proteja del mal. El Señor entonces levantará un vallado al rededor nuestro que nos protegerá. Pidamos al Señor que guarde todo nuestro ser espíritu, alma y cuerpo (Sal. 5:1-12). La oración es necesaria para estar velando y no entrar en tentación (Mt. 26: 41).

III. ACTITUDES EN LA ORACION
Es necesario aclarar que la  actitud del creyente para orar  esta ligada a al fervor  (Stg. 5: 17) con que se entregue a la oración, esta ligada de acuerdo a la necesidad interior del alma (Stg. 5: 13), esta ligada al gozo o gratitud del corazón (Fil. 4: 6), a la agonía (Lc. 22: 44) o vida abundante y a la doctrina que viva.
A. Ámbitos para orar:.
1.En secreto (Mt. 6: 6) para tener intimidad y comunión con Dios o para interceder por otros (Fil. 1: 9). Para estar en secreto con Dios, Daniel en su casa,  oraba tres veces al día (Dn. 6: 10) Jesús se apartaba a orar  en un monte (Mt. 14: 23) iba a los lugares desiertos (Mr. 1: 35, Lc. 5: 16) Pedro subió a la azotea para orar (Hch. 10: 9)  en el templo (Mt. 21: 13, Hch. 3: 1) en aposentos (Hch. 1: 14) en el lecho (Sal. 6: 6) No existe un patrón a seguir para tener un lugar secreto de oración, el lugar secreto es aquel que escoge el creyente para estar a solas con Dios.
2.En Público, puede ser con acciones de gracias o sanidad, o por todo aquello que el Espíritu Santo indique. Se dice en público cuando dentro de la congregación se ora, o en el lugar que el Espíritu Santo indique fuera del templo (lugar de reunión frecuente del creyente).

B. Postura corporal. Para orar el creyente puede tomar la actitud de:
  1. Postrarse (Mr. 14: 35)
  2. Arrodillarse (Lc. 22: 41, Hch. 20: 36)
  3. Alzando los ojos a lo alto (Jn. 11: 41)
  4. Acostado en el lecho (Salmo 6: 6)
  5. Levantando las manos (1R. 8: 54)
  6. Posturas inusuales como la de Pedro que se hundía en el mar, clama a Jesús y fue salvo. Jesús en la cruz, clamó a su Padre.
  7. Inclinar el rostro y cerrar sus ojos

La postura esta de acuerdo  a la motivación que el Espíritu Santo haga en el creyente para orar al Padre. No existe una posición  dogmática a seguir. Solo se pide reverencia, humillación, tener un corazón contrito.

IV. LA ORACIÓN Y EL TIEMPO

No hay un patrón para la duración de la oración, puede tomarse la libertad de escoger el tiempo que se considere necesario. Jesús oraba toda la noche (Lc. 6: 12) como también lo hacía en poco tiempo.

V. PRINCIPIOS DIVINOS PARA ORAR
  1. Orar siempre (Lc. 18: 1 Col. 4: 2) Es decir que la comunicación con el Padre es en todo tiempo.
  2. Orar sin desmayar (Lc. 18: 1) implica también enfrentar a los enemigos de la oración (el sueño, indolencia, dardos del enemigo, indiferencia)
  3. El varón no debe orar con la cabeza cubierta con un velo, sombrero, gorra  porque afrenta su cabeza (1 Co. 11: 4)
  4. La mujer cuando ora debe cubrirse la cabeza con un velo (1Co. 11: 5) para no afrentar su cabeza.
  5. Se ora al Padre (Mt. 6:6)
  6. Se pide todo en el nombre de Jesús  (Jn. 14: 13,14, Jn. 16: 23)

CONCLUSION:
  1. "La forma como Jesús oraba a su padre y la respuesta a sus peticiones fue lo que motivó a los discípulos a decirle que les enseñara a orar.
  2. "No existe un modelo de oración que debamos repetir como un amuleto, pero si podemos disfrutar de este canal para estar en comunión constante con el Padre.
  3. "La mejor manera de acercarnos por medio de la oración no consiste tanto en lo que digamos como en la actitud con que vengamos. La Palabra dice: Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra (2 Cr. 7:14).

LA FE

LA FE
Hebreos 11:1

La doctrina de la fe está ampliamente explicada desde el Génesis hasta el Apocalipsis. Por la fe entendemos fue hecho el universo (He. 11:3), es un arma poderosa (Ef. 6:16), sin ella, es imposible agradar a Dios (He. 11:2), recibir beneficio alguno sea material o espiritual (Mt. 15:28; Stg. 1:6).  Dios es quien da la fe y quien también la prueba (1 P. 1:7).

LA VERDADERA FE

Del griego Pistis que significa confianza o una firme persuasión. Este término transmite la idea de algo tangible que garantiza una posesión futura. Las escrituras hablan de la fe de Abraham, éste no titubeó, se fortaleció en fe pues estaba plenamente convencido de que lo que Dios había prometido poderoso era también para cumplirlo (Ro. 4:20-22). Por la fé hoy podemos disfrutar de un milagro o sanidad, en el siglo venidero ya no necesitaremos la fé para estos propósitos pues estaremos disfrutando de salud divina. La fe se basa en pruebas concretas: la creación (Ro. 1:20), el cumplimiento de la Palabra (Ro. 10:17), el ministerio de Jesucristo. Tener fe es tener puesta nuestra confianza en Dios, el apóstol Pablo dice que nuestra fe no descansa en hombre alguno sino en el poder de Dios mismo (1 Co. 2:5). Esto es posible gracias a la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, si no fuese así, vana sería nuestra fe (1 Co. 15:14). Tener fe es tener certeza de lo que se espera. No todos  los hombres tienen fe en Dios, unos ponen su fe en hombres, otros dioses, incluso, en sí mismos (2 Ts. 3:2). Otros por el contrario, hemos aprovechado la fe que Dios  otorga. Las escrituras dicen que El es el autor y consumador de la fe (He. 12:2). El hecho de que Dios se nos haya revelado produjo una firme convicción personal. El objeto de la fe de Abraham no era la promesa de Dios, su fe reposaba en Dios mismo (Ro. 4:17). El libro de Hebreos menciona el ejemplo de, Abel, Noé, Sara, Moisés, la mujer Cananea, etc.  hombres y mujeres que al conocer a Dios alcanzaron buen testimonio (He. 11).  Es necesario que quien se acerca a Dios crea que existe y que es galardonador de los que le buscan (He. 11:6). Podemos concluir en esta primera parte que el ancla de nuestra fe es Jesucristo, de la misma manera como una embarcación no se mueve fácilmente porque ha echado el ancla a la mar, nosotros tenemos a Jesucristo, que murió, resucito y está sentado a la diestra del Padre en quien estamos seguros por que es poderoso para cumplir su promesa (He. 6:19).

COMO SE ACTIVA LA FE

La fe viene por el oír y el oír, por la palabra de Dios (Ro. 10:17). Estando Jesús en la cruz del calvario acompañado de dos ladrones, uno de ellos de pronto cree en Jesús y le pide ayuda, el otro por el contrario, deseaba ser bajado de la cruz para creer en Él (Lc. 23:29-49). En este caso fue la Palabra escrita (Este es el rey de los judíos) la que activo su fe. El Señor utiliza la Palabra para activar la fé de aquellos que escuchan  o leen y ponen buena tierra para que esa semilla, que es buena, produzca el fruto deseado. Esta fue la experiencia de Cornelio, Lidia, el carcelero, etc. (Hch. 10:42,43, 16:14,31). En otros el Señor utiliza una señal o un milagro para activar su fé (Jn. 2:11, 4:48, 11:45, 20:29), sin embargo, algunos a pesar de que Dios haga un milagro en su vida no por ello se salvaran (Jn. 12:37). Cuanta gente fue beneficiada por un milagro en el ministerio de Jesús y no creyó en él. La fe no solo es útil para ser salvo, es necesario que la hagamos parte en toda nuestra vida. El pueblo de Israel fue librado de Egipto pero no poseyó Canaán, por no mezclar fe a lo que oía (He. 4:1,2). Las situaciones contrarias o adversas sirven para fortalecer nuestra fe, es hermoso ver el caso de Job, Daniel, etc. Quienes aún cuando se enfrentaron a situaciones difíciles no dieron marcha atrás respecto a su fe y salieron aprobados (Lc. 22:32).

La fe debe ir acompañada de obras. Abraham es conocido como el padre de la fe, éste no solo creyó a Dios sino que lo demostró ofreciendo a su hijo Isaac  (Stg. 2:21,22, He. 11:17-19). La fe sin obras que habla Pablo, se refiere al momento de nacer de nuevo (Ef. 2.8,9) la salvación es un don inmerecido, sin embargo, Santiago habla que es necesario realizar obras para demostrar la fe que tenemos. Estas obras confirman que la fe está viva, es productiva y perfeccionada. Si un hermano que carece de sustento viene a nosotros y nosotros le ayudamos movidos por el Espíritu, con esta acción demostramos que tenemos fe en Dios, quien es el que provee y sustenta. Por la fe se pueden hacer o recibir cosas grandes o difíciles según el hombre (Mt. 9:2; 17:20; Hch. 14:9; He. 11:33; Stg. 1:6). El Señor le dijo a Marta: ¿no te he dicho que si crees verás la gloria de Dios? (Jn. 11:40). La Palabra dice que señales seguirán a los que creen (Mr. 16:17).

TRES CLASES DE FE

Por razones de didáctica decimos que hay tres clases de fe: La fe salvadora, la fe como fruto y la fe como don del Espíritu.
1.La fe para salvación 

Esta fe es dada a todo hombre para  depositarla en Jesucristo (Ro. 12:3). Cuando las serpientes estaban dando muerte a los israelitas, Dios mandó a moisés levantar una serpiente de bronce, quien la viera con fe el veneno se anularía. Muchos perecieron no porque Dios hubiese querido, sino porque ellos no quisieron creer en aquel medio (Nm. 21:9). De igual manera hoy día muchos menosprecian el sacrificio de Jesucristo y no creen. La única condición para ser salvo es creer en el Señor Jesucristo (Mr. 16:16; Jn. 1:12, 3:16,18; Ro. 9:33). Nadie podrá llegar delante de Dios a reclamar por que se perdió, simplemente, es porque el hombre no ha querido creer en el cordero de Dios que quita el pecado del mundo.  La fe salvadora es la que Dios regaló a toda criatura (Rm. 12:3) sean hombres o ángeles, para que hagan uso de ella y se arrepientan para salvación (2 P. 3:9).  La salvación depende del uso que se le de a la fe, porque por fe se salva el hombre (Ef. 2:9).  El que pierde la fe salvadora cae en apostasía.  

Ejemplos de fe para salvación:
a.Ruth creyó en Jehová y fue salva (Rt. 1:16)
b.Moisés fue salvo por fe al creer en Jehová (He. 11:24-28)
c.El eunuco de Etiopía cree en Jesús (Hch. 8:37-38)
d.Cornelio cree por fe en Jesús (Hch. 11:14-18)
e.Tres mil personas creen en Jesús (Hch. 2:37-41)
f.El carcelero de Filipo (Hch. 16:30-33)
Ejemplo de los que se perdieron por no usar la fe:
a.Caín no quiso escuchar la voz de Dios (Gen. 4:6-16)
b.Los  hombres que se ahogaron en el diluvio (Gn. 6 y 7)
c.Los hombres encubiertos (Jd. 4)

2.La fe como fruto.

El otro nivel de fe, se refiere a la fe que una persona nacida de nuevo posee, esta fe puede crecer (2 Co. 10:13-15), ser fortalecida y sometida a prueba.  Podemos decir entonces, que en la medida que vayamos conociendo y amando al Señor en esa medida nuestra fe irá desarrollándose. La fe es parte del fruto del espíritu (Gal. 5:22).  Esta faceta (fe) debe cultivarse, por eso le dijeron a Maria y Marta "¿No te he dicho que si creyeres verás la gloria de Dios?" (Jn. 11:40).  También el Señor enseñó a Jairo diciéndole  "No temas, cree solamente" (Mr. 5:36) A los ciegos el Señor les motivó a usar su fe expresándoles "¿Creéis que puedo hacer esto?" (Mt. 9:28) La fe como fruto debe crecer más que la semilla de mostaza. La fe como fruto es para creerle a Dios, a Cristo en cada instante de nuestra vida. Esta fe debe cultivarse escuchando y practicando la palabra; la fe no se desarrolla por la incredulidad. La fe como fruto  se muestra a través de las obras (Stg. 2:26) La medida de fe se explica en las escrituras como sigue:
a.1)   Hombres llenos de fe. 
Son los que cultivan la fe a un grado máximo, aun a pesar de sus vidas la mantienen firme.  Por ejemplo: Los diáconos deben ser hombres llenos de fe (Hch. 6:5)Bernabé llegó a Antioquia y estaba lleno de fe (Hch. 11:24)
b.Hombres de poca fe.
Estos se manifiestan al brotar de ellos las siguientes expresiones: Afanes. ¿Qué comeremos? (Mt. 6:30,31) ¿Qué beberemos? (Mt. 6:30,31) ¿Con que nos cubriremos? (Mt. 6:30,31)  Ansiedad (Lc.12:28,29) Miedo (Mt. 8:26) Tienen dudas (Mt. 14:31) Discusiones.  Se discute porque no se tiene pan (Mt. 16:8) Falta de poder y autoridad, no se pueden echar fuera demonios (Mt. 17:19)
c.Hombres incrédulos.
Son los que un día tuvieron fe y ahora están vacíos, no creen ya más a la palabra, a Cristo (Mt. 13:58, Mr. 6:6) razonan mucho.  Por ejemplo: Tomas no creía en la resurrección. Los discípulos de Emaus no creían en la resurrección de Jesús.

3.Don de fe.

Finalmente, el Espíritu Santo reparte dones dentro de los miembros del cuerpo de Cristo (1 Co. 12:7) estos dones se asemejan a los sentidos del cuerpo. Por medio de ellos el cuerpo es edificado. Dentro de los dones del Espíritu, existe el don de fe (1 Co. 12:9). Es el Espíritu  quien da a una persona fe, este don es movido por el Espíritu y no a capricho del receptor. Esta persona ministra a otra para que de por hecho lo que Dios hizo o hará. Se habla de la fe de los amigos de un paralítico, estos sabían que Jesús podía sanarle y superaron todos los obstáculos (Mr. 2:2-5). Generalmente este don actúa acompañado de otro don, ya sea de sanidad o de milagros (Mr. 9:2; Hch. 3:4-8).Este don solamente lo maneja es Espíritu Santo en circunstancias muy difíciles a una congregación o creyente en particular. La fe como don nunca se pierde porque pertenece al Espíritu Santo. Pedro para dar sanidad al cojo de nacimiento emplea el don de fe.

CONCLUSIONES:
  1. "Estamos viviendo la era de la fe y necesitamos permanecer en ella, guardarla y contender por ella (Jud. 3).
  2. "El fin de nuestra fe es la salvación integral de nuestro ser (He. 10:39; 1 P. 1:9).
  3. "Debemos distinguir la fe del alarde de fe, el uno es del Espíritu, lo otro, un arrebato de la carne.
  4. "Todos los hombres tienen una medida de fe.
  5. "La fe se manifiesta como:  fe salvadora, fe como fruto, y fe como don espiritual.

EL BAUTISMO EN AGUA

EL BAUTISMO EN AGUA
Mr. 16:16  Ro. 6:4

INTRODUCCION

Los israelitas conocían acerca de la enseñanza de  los lavamientos (He. 6:2; Ex. 30:18-21; Lv. 8:6, Mr. 7:3).  Juan fue enviado para bautizar (Jn. 1:33). Sin embargo, el Señor con su ejemplo, estableció un nuevo bautismo (Mt. 3:15). El hacerse bautizar es cumplir con la orden dada por Jesucristo después de resucitado (Mr. 16:14-16). Los primeros creyentes se veían urgidos de bautizarse en agua (Hch. 2:38, 9:18). Ellos entendieron lo que significaba ser bautizados en agua (Hch. 8:36,37). Actualmente  todos los creyentes hablan del Bautismo en Agua, pero no todos tienen clara  la dimensión del beneficio que trae esta práctica ordenada por el Señor (Mr. 16:16). Por esta razón se explica de la siguiente manera:

I. DEFINICIÓN DE BAUTISMO EN AGUA
 
En la Escritura del Nuevo Testamento aparecen dos términos griegos que tienen similitud en su significado como: 1. "Baptisma y denota "inmersión" (Introducir una persona en el agua). 2. "Baptizó" que significa  sumergir y emerger. Además este término se empleó para describir la inmersión de la tela para teñirla, y para describir la inmersión de una vasija para llenarla de agua. Se Define como Bautismo de Agua al acto donde el creyente en el Señor Jesucristo; por la acción de un discípulo del Señor (Hch. 8:38) y en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (Mt. 28:19), es sumergido totalmente, con el objeto de sepultarlo en el agua e inmediatamente levantarlo a la superficie.  También puede ser bautizado solo en el nombre de Jesucristo (Hch. 19:5) Hechos 2:38 Pedro les dijo: -- Arrepentíos y sea bautizado cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. ¿Porque se bautiza solo en el nombre de Jesucristo?  Colosenses  2:9 dice: Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad; es Decir que Cristo es Dios.

II. ¿CUÁL ES EL SIGNIFICADO DEL BAUTISMO DE AGUA?

Cada momento que vive el bautizado tiene un significado  y una intervención de Dios en su vida. Por eso también se le define como la primera ministración al alma (Hch. 22:16). Al analizar el concepto de Baptizó se dan dos actos:  1. Sumergir 2.Emerger. En la epístola a los Romanos se explica que sumergir es igual a:  Sepultar a identificarnos con la muerte del Señor y emerger es igual a resucitar (Col. 2:12),  por eso Pablo escribió así: ¿Ignoráis que todos los que fuimos bautizados en Cristo Jesús fuimos bautizados en su muerte?   Pues, por el bautismo fuimos sepultados juntamente con él en la muerte, para que así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida. (Ro. 6:3,4). Bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo significa que el bautizado reconoce el  señorío de Dios en el espíritu, alma y cuerpo Y   viene a ser propiedad de Dios. Si fuimos plantados juntamente con Cristo en la semejanza de su muerte, así también seremos en la semejanza de su resurrección (Ro. 6:5).

III. REQUISITOS PARA SER BAUTIZADO
 
Los requisitos para ser bautizado son:
 
  1. Creer en el Señor Jesucristo. El eunuco preguntó a Felipe: ¿Qué impide que yo sea bautizado? Felipe dijo: si crees de todo corazón, bien puedes (Hch, 8:36, 37) Este requisito es necesario y se hace énfasis en él en los siguientes versículos: Mr. 16:16, Hch. 8:12; Hch. 2:38; Hch. 16:31-36, Hch. 18:8. Sin embargo previo a creer es necesario haber experimentado un verdadero arrepentimiento, y conversión.
  2. Suficiente agua. (Hch. 8:36-39) Para que se lleve a cabo el acto de sepultar debe existir suficiente agua para que ningún miembro del cuerpo del creyente que se bautiza,  quede fuera del agua.

IV. BENEFICIOS QUE SE ADQUIEREN CON EL BAUTISMO DE AGUA
 
Baptizó es: 1.  "Sumergir para teñir una tela". Al teñir   se adquiere el color escogido así el nacido de nuevo al ser bautizado empieza a manifestar la naturaleza del Señor (Ro. 6: 4)  2.  "Llenar de agua" representa la intervención de Dios en el Interior del hombre  (1 Pd. 3: 21)  Entre los beneficios se hace mención de lo siguiente:

1.Abolir legalmente el cuerpo de pecado. Ro. 6:6 dice:   Y sabemos que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que ya no seamos esclavos del pecado"  Por ejemplo: Cuando Israel salió de Egipto, el Faraón con su ejercito lo persiguió hasta el Mar Rojo.   Por la fe ellos pasaron por el mar Rojo como por tierra seca; pero cuando lo intentaron los egipcios, fueron anegados (He. 11:29). Esto es una figura que muestra que el cuerpo de pecado (faraón) y su ejercito (áreas ancestrales negativas, heredadas) son inutilizados en el Bautismo de agua. Se vive para Dios (Ro. 6: 11)  Ya los miembros de nuestro  cuerpo son instrumentos de  justicia  (Ro. 6:13)

2.El pecado no se enseñoreará de nosotros, (Ro. 6:14)
3.Se buscan las cosas de arriba porque se ha resucitado juntamente.  con Cristo (Col 3:1)
4.La mente es ocupada en las cosas celestiales y ya no en las terrenales. (Col 3:2)
5.Se come la misma comida (cuerpo de Cristo) y bebida  espiritual (sangre de Cristo) (1Co. 10: 3,4) Fig. de la Santa Cena.
6.Se apela a una buena conciencia hacia Dios. 1 Pedro 3:20, 21 dice: Cuando en los días de Noé la paciencia de Dios esperaba, mientras se construía el arca. En esta arca fueron salvadas a través del agua pocas personas, es decir, ocho.  El bautismo, que corresponde a esta figura, ahora, mediante la resurrección de Jesucristo, os salva, no por quitar las impurezas de la carne, sino como apelación de una buena conciencia hacia Dios. Es decir que el bautismo en agua nos permite obtener respuesta de una buena conciencia para con Dios, gracias a la resurrección de Cristo.
7.Entrar al reino de Dios. (Jn. 3:5)
8.Se vive en novedad de vida (Ro. 6:4)
9.Se vive por gracia  porque ya no estamos bajo la ley. (Ro. 6:14)
10.Muchos enemigos son eliminados. Los hebreos ya habían escapado de Egipto y ser bautizados en la nube y el mar (sumergidos en agua) les permitió ser libres de los egipcios quienes les perseguían, entrar a Canaán y disfrutar la tierra abundante.

V. EL TIEMPO PARA BAUTIZAR AL CREYENTE
 
No hay en la  Biblia un tiempo estipulado entre la conversión y el bautismo.  Muchos ejemplos de personas que fueron bautizadas, nos enseñan que tiene que ser inmediatamente después de haber creído en el Señor Jesucristo. En el Libro de los Hechos 2:41 dice que tres mil personas después de haber recibido la palabra se bautizaron; el eunuco se bautizó inmediatamente después de creer (Hch. 8: 35-38) Lo mismo sucedió con el carcelero de Filipos (Hch. 16: 23 - 33).  Véase las siguientes referencias que confirman esta verdad: Hechos 9:17 - 18; 10:47-48; 16:14,15; 18:8; 19:5; 22:16. Puede pasar un período de tiempo entre el primer y el segundo acto, lo importante es que de corazón tengamos ambas experiencias (Mr. 15:16). En el tabernáculo de Moisés al ingresar al atrio, primeramente estaba el altar del sacrificio, seguidamente la fuente del lavacro. Esto concuerda con estos dos actos, la conversión y el bautismo en agua.

VI. EL BAUTISMO DE UN NIÑO
 
El bautismo es un acto en el cual el creyente se identifica con la muerte y resurrección de Cristo por eso el niño  debe tener plena conciencia de lo que está haciendo.  No debe ser obligado por los padres para buscar el Bautismo de agua, es voluntario; por lo que se hace necesario que el niño tenga cierta madurez de criterio. Si un niño se acerca para bautizarce argumentando que fue bautizado con el Espíritu Santo, debe ser confrontado por un ministro y discernir si lo que dice el niño es verdadero o únicamente esta imitando. 

CONCLUSIONES
  1. "El bautismo es un acto de obediencia y en él se recibe la primera ministración al alma.
  2. "La condición fundamental para bautizarse es creer en el Señor Jesucristo.
  3. "El bautismo en agua es necesario para entrar al reino de Dios.
  4. "El bautismo en agua es la aceptación de la obra redentora del Señor y el señorío de Dios sobre nosotros.
  5. "Los niños se bautizan cuando tienen plena conciencia de lo que significa el bautismo de agua.

EL ARREPENTIMIENTO Y LA CONVERSIÓN

EL ARREPENTIMIENTO Y LA CONVERSIÓN
Hch. 26:20

La doctrina del arrepentimiento constituye uno de los rudimentos de las  escrituras (He. 6:1). El arrepentimiento fue una experiencia de la nación de Nínive (Jonás 3:5,8) acompañada de acciones externas, hoy en día, el Espíritu Santo nos conduce a esta experiencia de manera personal tanto al inicio como en el desarrollo de la vida cristiana.

IMPORTANCIA DEL ARREPENTIMIENTO:

Si Jehová cambió de parecer por la actitud de Nínive, el Padre del hijo pródigo lo perdonó e hizo fiesta y si en el cielo mismo hay gozo por un pecador que se arrepiente, entendemos entonces, que es necesario tener esta experiencia (Lc. 15:7). Jesús mismo proclamó que los hombres se arrepintieran (Mr. 1:15), delegó a sus discípulos a predicarlo (Luc. 24:47). La Iglesia del principio incluía dentro de su mensaje esta experiencia (Hch. 2:37, 3:19, 20:21). El apóstol Pablo predicaba la necesidad del arrepentimiento (Hch. 26:20; Ro. 2:4).  El apóstol Pedro nos dice que Dios desea que nadie perezca sino que todos procedan al arrepentimiento (2 P. 3:9). Cuando hay arrepentimiento es fácil solucionar las diferencias o los problemas de cualquier índole. El arrepentimiento abre una ventana de oportunidades para quien desee ser restaurado (Jl. 2:14).

EN QUE CONSISTE Y COMO SE DA EL ARREPENTIMIENTO:

El apóstol Pablo en la segunda carta a la iglesia de Corinto explica que el arrepentimiento que conoce el mundo, ocasiona tristeza, acusación, pesar y finalmente muerte (2 Co. 7:5-10). Esta fue la experiencia de Cain, Acán y Judas. El arrepentimiento que es provocado por Dios no es más que el Espíritu Santo conduciéndonos al mismo, con la gran diferencia que no deja pesar sino que nos conduce a la libertad, gozo y vida abundante. El arrepentimiento lo motiva Dios mismo. Es el Espíritu Santo desde fuera de la persona que convence y muestra nuestra condición. Esta fue la sorpresa que se llevaron los primeros cristianos judíos, que Dios concedió también a los gentiles esta bendición (Hch. 11:18).  La palabra que utiliza el griego para definir arrepentimiento es Metanoeo, palabra compuesta que significa después, percibir y mente; de lo que deducimos que es un cambio de mente o de propósito. Cuando se habla del hijo pródigo se dice: "Volviendo en sí, dijo: he pecado contra el cielo y contra ti" Antes no se daba cuenta de su condición, pero llega el momento cuando el Espíritu utiliza las circunstancias y la Palabra para producir el arrepentimiento (Jn. 16:8). Después de confesar este joven su pecado, disfrutó las bendiciones de la casa del Padre como nunca antes. Podemos decir que el arrepentimiento es una puerta de bendición (Hch. 11:18). El Señor escribiendo a 5 iglesias de las 7 que narra el capítulo 2 y 3 de Apocalipsis, les demanda arrepentirse. El arrepentimiento debe ser una práctica no sólo para salvación, sino también, en el desarrollo de la nueva vida. Tal es el caso de Simón el mago a quien le piden que se arrepienta (Hch. 8:22). El apóstol Pablo le indica a Timoteo la manera de corregir a quienes se oponen por si Dios les da la oportunidad de arrepentirse y así escapar del lazo del diablo (2 Ti. 2:24-26). Para alcanzar el oportuno socorro es condición, haber tenido un arrepentimiento y no un remordimiento. Después de experimentar el nuevo nacimiento el Espíritu Santo trabaja desde adentro del individuo. En el cristiano que ofende o comete pecado, el Espíritu Santo se encarga de redargüirlo hasta que solvente su situación confesando, pidiendo perdón o bien, perdonando. Redargüir es convencer, reprender,  reconvenir.

LA CONVERSIÓN:

Del griego Epistrophe que significa un giro. Palabra que implica un volverse de y un volverse hacia. Esto significa que antes caminábamos en una dirección, según nosotros el camino correcto y no sabíamos que el final es muerte (Pr. 14:12). Si hablamos que experimentamos la conversión quiere decir, que dejamos de caminar en esa dirección y nos encaminamos en sentido contrario. El apóstol Pablo es claro ejemplo, en un tiempo perseguía a los cristianos creyendo que de esa manera agradaba a Dios, tiene un encuentro personal con Jesús y se vuelve de esa conducta y se convierte en un predicador y maestro de los gentiles (Gal. 1:13,14). Los apóstoles se regocijaron de que los gentiles aceptaban el mensaje. Resulta que por causa del Señor fueron perseguidos y El mismo utilizó esto para que en las regiones a donde llegaban predicaran y muchos se convertían (Hch. 11:20). El apóstol Pablo habla de la conversión de los hermanos de Tesalónica, quienes dejaron la idolatría y se volvieron a Dios (1 Ts. 1:9). La palabra es clara al decirnos que nos arrepintamos y convirtamos para que sean borrados nuestros pecados (Hch. 3:19). El arrepentimiento y la conversión pueden ser un acto así como también, un proceso en el cual vamos como la luz de la aurora de aumento en aumento hasta que el día sea perfecto (Pr. 4:18).

CONCLUSIONES:

  1. "La persona que encubre su pecado no prosperará, pero el que lo confiesa y se aparta alcanza misericordia (Pr. 28:13).
  2. "Mientras nos justifiquemos no llega el arrepentimiento. Hay esperanza para el que reconoce estar mal, no así para el que se cree justo.
  3. "El arrepentimiento es un acto y un proceso, el acto desencadena el proceso.